La inquietud principal de Lachula no se limita a la creación de obra escénica. El proyecto abre espacios de encuentro, participación y aprendizaje desde una perspectiva pedagógica y social, entendiendo la danza como un territorio compartido de práctica, reflexión y experiencia accesible para todas las personas.
Desarrollamos obras originales que combinan técnica, sensibilidad y detalle humano, buscando transmitir emociones y reflexiones a través del movimiento. Además, colaboramos con compañías y colectivos artísticos para crear coreografías a medida, adaptadas a sus necesidades. Cada proyecto refleja nuestra filosofía: la danza como vehículo de expresión honesta, compleja y cercana, cuidando cada matiz y respetando la visión de quienes nos confían su trabajo.






Ofrecemos talleres diseñados para profesionales, aficionados, niños, colegios y diferentes colectivos, acercando la danza a todos con cercanía y respeto. Nuestro enfoque combina técnica, creatividad y detalle humano, promoviendo el aprendizaje reflexivo y la participación activa. Buscamos que cada experiencia sea enriquecedora, divertida y coherente con los valores que nos guían: honestidad, complejidad accesible y disfrute compartido.
En 2021, Paula Botella, ingeniera civil y diseñadora urbanística, y Yaiza López se conocen en la Escuela Municipal de Danza María Dolores Pradera, donde coinciden en el programa de danza contemporánea en una relación de alumna y profesora.
Tras compartir un curso completo, en 2022 Paula propone a Yaiza iniciar una colaboración artística y de investigación vinculada también a LaChula. La propuesta gira en torno al estudio del cuerpo y el paisaje, conectando la danza con el entorno desde una mirada interdisciplinar. Yaiza, motivada por las ideas del proyecto y con el apoyo de Gonzalo, acepta la propuesta y comienzan a trabajar juntos.
Uno de los puntos de encuentro entre los tres es el interés por la videodanza, un ámbito creativo que LaChula no había podido desarrollar desde su proyecto De la costumbre al estado de flujo (2019). A partir de esta afinidad, la colaboración se consolida y da lugar a Esparto, un proyecto de videodanza desarrollado en la Comunidad de Madrid.
Paralelamente, continúan impulsando proyectos con una línea similar en otros territorios de la península, como Asturias, y también en el ámbito internacional, como Argentina.